Psicoterapia y Mindfulness

 

En la psicoterapia basada en Mindfulness el cliente aprende una nueva forma de relacionarse consigo mismo que le permitirá realizar cambios profundos y duraderos.

“Lo más positivo de la terapia moderna es que se parece a un proceso de meditación compartida, en el que terapeuta y cliente se sientan juntos, aprendiendo a prestar una honda atención a aquellos aspectos y dimensiones del sí mismo que el cliente es no es capaz de alcanzar por sí solo” Jack Kornfield 


“No se puede pedir al paciente que haga por sí mismo algo que no hayamos hecho nosotros por nosotros mismos” Jon Kabat-Zinn

Según diferentes investigaciones, el establecimiento de una buena relación terapéutica se ha mostrado como un factor clave para una intervención psicológica eficaz, independientemente de la orientación del psicoterapeuta

Los estudios sobre las habilidades como psicoterapeuta muestran que éstan son adquiridas y desarrolladas a través de procesos personales complejos. Esto nos habla de la necesidad de un proceso de continuo crecimiento personal para convertirse en un buen psicoterapeuta.

En MindfulMente somos conscientes de esa necesidad y para nosotras la fuente principal de este crecimiento es la práctica de Mindfulness junto a la continua actualización de conocimientos e implicación en nuestro propio proceso. Todo ello para poder ofrecer una forma de psicoterapia innovadora pero con profundas raíces en la filosofía perenne y las prácticas meditativas milenarias.

 

“ La práctica de la atención plena puede considerarse el entrenamiento básico para la mente de cualquier terapeuta” Daniel Siegel

La práctica de la atención plena sirve, no solo para nuestro desarrollo personal y el de nuestros clientes, sino que también mejora la relación terapéutica y potencia cualquier forma de psicoterapia. Hoy en día se constituye como elemento central en muchos modelos de tratamientos validados empíricamente y que de forma genérica se denominan “de tercera generación”

Estos modelos coinciden en lo imprescindible de que el terapeuta tenga amplia experiencia practicando mindfulness. Esto responde al hecho de que para poder integrar en sí mismo las habilidades y valores que este enfoque aporta, el terapeuta debe haber sido capaz de mantener la práctica en el tiempo. De otra manera difícilmente logrará introducir estas capacidades en su práctica clínica.

Conocer la propia mente nos ayuda a comprender la ajena y nos facilita aplicar eficazmente los tratamientos. En el proceso de terapia observamos juntos los movimientos de la mente, las emociones y las sensaciones en el cuerpo. Observamos sin juzgar y con mucha amabilidad para comprender. Y comprendemos para liberarnos.